Noticias

Por tanto, ¡velad!



12 de Noviembre de 2017
Redacción
(0) Comentarios

Comentario a la Palabra de Dios de este domingo, a cargo de Osvaldo Aparicio ss.cc.


La parábola de las diez vírgenes, cinco necias y cinco sensatas, que hoy Jesús nos propone, pertenece a la catequesis que él hace a sus discípulos sobre la parusía (venida de Jesús y final de los tiempos)...

La parábola de las diez vírgenes, cinco necias y cinco sensatas, que hoy Jesús nos propone, pertenece a la catequesis que él hace a sus discípulos sobre la parusía (venida de Jesús y final de los tiempos).

¿Cuándo sucederán estas cosas y cuál será el signo de tu venida?, preguntan los discípulos. La preocupación que encierra la pregunta, es universal y el interés por el final de los tiempos ha estado siempre presente a lo largo de la historia, y también en nuestros días.

Jesús no responde directamente ni sacia nuestra curiosidad, sino que, por medio de la parábola, nos invita a vivir en actitud vigilante, sacando él mismo el mensaje de su parábola: sus discípulos no deben adormilarse ni ser inconscientes, viviendo al margen de lo que acaece en el mundo y en la sociedad: Por tanto, ¡velad!, porque no sabéis el día ni la hora.

La llamada a la vigilancia es una constante en el Evangelio. El creyente en Jesús debe permanecer atento a los signos de los tiempos que anuncian la venida constante del reino de Dios; venida que no puede pillarnos desprevenidos como sucedió a las muchachas descuidadas de la parábola.

Desentrañando la parábola, vemos que el gran signo de la venida del reino de los cielos es el mismo Jesús. Incluso él es el mismo reino de Dios presente y actuando entre nosotros. La presencia de Jesús es ya presencia del reino que Dios nos promete y que nosotros ansiamos en lo hondo del corazón: justicia y paz, amor y fraternidad, concordia, unidad y felicidad que a todos alcance. Jesús, enviado del Padre, dedicó y entregó todas sus energías a hacer presente entre los hombres el reino.

Además, siguiendo la interpretación de la parábola, es claro que Jesús mismo es el esposo al que debemos esperar, pues él sigue viniendo constantemente en los acontecimientos de nuestra vida y de nuestro mundo. Él nos pide que salgamos a su encuentro y que con él trabajemos por un mundo mejor.

Las doncellas, unas necias y otras prudentes, somos nosotros, ya que todos hemos sido escogidos para formar parte del cortejo que debe esperar a Jesús, y para colaborar en su misma tarea de mejorar nuestra sociedad. Ahora bien, ¿en qué grupo nos situamos nosotros: en el de las necias o en el de las prudentes? La respuesta a este interrogante solo puede darla, como es lógico, cada uno de nosotros.

Las lámparas y el aceite también juegan un papel en la parábola y tienen su simbolismo ya que nos recuerdan las palabras que Jesús dirige a sus seguidores: ¡Vosotros sois la luz del mundo! ¡Brille vuestra luz delante de los hombres!

El aceite con que se debe alimentar las lámparas, son las “buenas obras”: Brille de tal modo vuestra luz delante de los hombres que, al ver vuestras buenas obras, den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.

“Vuestras buenas obras”, o sea, las de cada uno. Conviene insistir en ello para aclarar el hecho de que las muchachas prudentes no comparten su aceite cuando las necias les dicen dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas. Hay quien ve en ello egoísmo y falta de solidaridad.

La contestación de las prudentes: Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y la compréis, no implica insolidaridad, sino que pone de relieve que el aceite, esto es, el buen obrar de cada uno, es intransferible a los demás; por eso, nadie puede amparar su negligencia, compensar su indolencia o justificar la ausencia de buenas obras con la actitud vigilante y comprometida de los demás.

Por tanto, ¡velemos!; no nos adormezcamos ni dejemos languidecer la luz de nuestra vida cristiana.

 
Comentarios
 
Déjanos tu opinión:

Nombre:
   

Dirección de E-mail:
   

Comentario:

 
 


Reload Image

Código:

 
   
 
Compartir

  • Print this article!
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis
  • Netvibes
  • MySpace
  • LinkedIn
  • Turn this article into a PDF!
  • E-mail this story to a friend!