Noticias

¡Jesús Resucitado nos pasa el testigo!



28 de Mayo de 2017
Redacción
(0) Comentarios

Comentario a la solemnidad de la Ascensión del Señor, de la mano del P. Osvaldo Aparicio ss.cc.


El libro de los Hechos de los Apóstoles, con el relato de la Ascensión, concluye la misión terrena de Jesús. El Resucitado pasa el testigo a sus discípulos. A ellos les toca ahora anunciar la Buena Noticia: Tenéis que ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta el confín de la tierra.

Después de este encargo, narran los Hechos que Jesús fue elevado al cielo. La falta de la presencia física del Maestro deja pasmados a sus discípulos, se quedan como embobados mirando al cielo, hasta que unos hombres vestidos de blanco les sacan de su arrobamiento y les fuerzan a bajar a la realidad: Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? Ahora les toca tomar el relevo de Jesús y continuar su misión que acaba de encomendarles: Id y haced discípulos de todos los pueblos de la tierra.

Con la Ascensión de Jesús finaliza una etapa concreta del plan salvador de Dios, la llevada a cabo por Jesús histórico, y se abre un tiempo nuevo: el del Espíritu Santo y de la comunidad de los creyentes. Es el tiempo de la iglesia misionera, nuestro tiempo.

En esta tarea misionera la Iglesia no está desamparada: Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo, nos promete Jesús en el Evangelio. Su Espíritu, con el que somos bautizados, nos dará la fuerza para la misión: Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros, y seréis mis testigos.

El mensaje que se desprende de la Ascensión, es muy amplio: es la fiesta de la Exaltación del Resucitado a la derecha del Padre, como confesamos en el Credo; y, en consecuencia, es la fiesta de la Esperanza cristiana y del Compromiso misionero.

La fe en la Glorificación de Jesús es, sin duda alguna, la garantía y la esperanza de nuestra propia glorificación; mas la fe y la esperanza no pueden dejarnos embelesados: ¿Qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?, se nos dice también a nosotros.

Es hermoso tener fe, reconfortante vivir con esperanza e indecible gozar del Amor de Dios; pero, esa alegría con que la fe, la esperanza y la caridad llenan nuestros corazones (la Alegría del Evangelio) no podemos reservarla egoístamente para nosotros solos ni puede dejarnos cruzados de brazos.

Jesús inició la tarea de testimoniar que Dios es Amor, un Amor que salva. El Papa Francisco nos dice que el Amor de Dios que Jesús derrama sobre nosotros es el manantial de la acción evangelizadora. Porque si alguien ha acogido ese amor que le devuelve el sentido de la vida, ¿cómo puede contener el deseo de comunicarlo a otros? (E.G., nº 8).

La actividad misionera es hoy día el mayor desafío que tiene la iglesia, señala el Papa. El anuncio de la Buena Noticia debe llegar a todos los rincones y para realizar esa misión todos los creyentes somos convocados, pues el cristiano, por el hecho mismo de serlo, es misionero.

Ser misionero conlleva, lógicamente, dar a conocer el Evangelio a quienes ignoran a Jesucristo o lo han rechazado. El ambiente que nos rodea y nuestras mismas familias son, con frecuencia, campo de misión. No se trata de hacer “proselitismo” forzado, sino de compartir la alegría de nuestra fe como quien comparte el tesoro más preciado mediante una actitud de vida cristiana atrayente y contagiosa: La iglesia no crece por proselitismo sino por contagio. (Papa Francisco).

La Evangelización, nos recuerda el Papa, tiene un contenido ineludible social, o sea, el de trasformar y hacer más justa nuestra sociedad. En esta misión, nos dice Jesús, no estamos solos: El Espíritu Santo os dará fuerza para ser mis testigos.

 
Comentarios
 
Déjanos tu opinión:

Nombre:
   

Dirección de E-mail:
   

Comentario:

 
 


Reload Image

Código:

 
   
 
Compartir

  • Print this article!
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis
  • Netvibes
  • MySpace
  • LinkedIn
  • Turn this article into a PDF!
  • E-mail this story to a friend!