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¡Brille así vuestra luz ante los hombres!



05 de Febrero de 2017
Redacción
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Comentario a la Palabra de Dios dominical, de la mano de Osvaldo Aparicio ss.cc., párroco de los SS.CC. de Madrid.


La Palabra de Dios sigue situándonos en el Sermón de la Montaña en el que Jesús continúa desgranando el estilo de vida que debemos adoptar sus discípulos. El domingo pasado nos proponía el programa de las Bienaventuranzas y, hoy, nos dice que si vivimos ese programa seremos “sal de la tierra y “luz del mundo”; estaremos así colaborando en la construcción de una sociedad más limpia y trasparente, y de un mundo más justo y fraterno.

Vemos que Jesús, al hablar de la tierra y del mundo, insiste en la universalidad de su Buena Noticia, destinada a iluminar a todos los hombres. Una vez más se nos recuerda, pues, que la Iglesia ha nacido para evangelizar, para ser misionera.

¿Cumple la comunidad cristiana esta misión de iluminar las oscuridades de nuestro mundo? ¿La cumplimos cada uno de nosotros en nuestro ambiente?

En el Plan Diocesano de Evangelización de nuestra diócesis de Madrid se nos pide que reflexionemos sobre las tentaciones que según el papa Francisco acechan hoy día a los cristianos. Entre ellas señala el complejo de inferioridad que puede llevarnos a relativizar u ocultar nuestra identidad cristiana y las convicciones (cf. EG 79).

<¿Pone el Papa el dedo en la llaga al indicarnos que, en medio de un ambiente social descreído, indiferente o quizás adverso, nos da corte manifestarnos como creyentes o sentimos cierta vergüenza? Puede que a veces nos suceda. P>Jesús, con una sencilla comparación, nos anima a vencer todo temor y nos invita a que manifestemos con valentía nuestra fe. Nos dice: No se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín (ocultarla), sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de la casa, y añade: ¡Brille así vuestra luz ante los hombres!

Es claro que Jesús no tuvo complejo alguno de proclamarse abiertamente que él era la luz del mundo y que quien lo siguiera no caminaría en tinieblas, sino que tendría la luz de la vida.

¿Cómo podemos ser nosotros luz? Jesús nos responde que por medio de “vuestras buenas obras”; pero, ¿qué buenas obras?

El salmo responsorial nos dice: En las tinieblas brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo; y el profeta Isaías (1ª lect.) es de una claridad meridiana: Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, cubre a quien ves desnudo y no te desentiendas de los tuyos, y añade que alejemos de nosotros toda opresión, que no acusemos ni calumniemos y que saciemos el alma afligida. Si hacemos esto, brillará nuestra luz en las tinieblas.

Precisamente el próximo domingo es la Campaña LVIII de Manos Unidas. Su voz profética nos recuerda el mensaje de Jesús: Seremos sal de la tierra y luz del mundo si con nuestras “buenas obras” plantamos cara al hambre y nos comprometemos en mejorar nuestro mundo.

 
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