Noticias

¡Feliz y gozosa Navidad!



25 de Diciembre de 2016
Redacción
(0) Comentarios

El P. Osvaldo Aparicio hace una reflexión sobre la alegría de la Navidad. Es el deseo de la Delegación Provincial de Comunicaciones de la Provincia Ibérica. ¡Que la alegría de Jesús nos contagie!


Detalle de una de las vidrieras de la capilla del Col·legi P. Damián SS.CC. de Barcelona

¡Feliz y gozosa Navidad! ¡Que la venida del Enmanuel (Dios-con-nosotros) siembre gran alegría en nuestros corazones y en nuestros hogares, en nuestra comunidad parroquial y en toda la Iglesia, en cada persona y en el mundo entero!

A lo largo del Adviento hemos suplicado la venida del Salvador para que curase las heridas y llenase los corazones de amor y de esperanza. La respuesta nos llega, al igual que a los sencillos pastores de Belén, mediante el anuncio de una Buena Noticia que será de gran alegría para todo el pueblo: ¡Hoy nos ha nacido el Salvador!

Hace muchos años de aquel primer anuncio en la ciudad de Belén; pero, ahora se repite en nuestra ciudad y en nuestro barrio: Jesús ha venido a morar entre nosotros, para convivir con nosotros y ser nuestro vecino.

El Evangelio de san Juan, en su prólogo, nos comunica el misterio del Dios-con-nosotros diciéndonos que el Verbo (la Palabra) se hace carne y habita entre nosotros, esto es, que pone su casa y planta su tienda junto a las nuestras.

La entraña de la gozosa realidad de la Navidad es que Dios, en Jesús, se hace nuestro vecino. En medio de tanto ajetreo navideño, ¿nos hemos parado a pensar en esta insospechada realidad: ¡Dios es nuestro vecino!?

¡Dios se alegra de vivir entre nosotros y de ser acogido! ¿Lo acogemos nosotros? San Juan expresa una queja que también nos atañe a nosotros: El Verbo (la Palabra) vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.

Ojalá que nuestra comunidad parroquial y nuestras familias se encuentren entre los que lo reciben; entonces nuestro gozo sería completo, pues nos da poder para ser hijos de Dios.

¡Seamos Iglesia gozosa!; pero, ser comunidad gozosa no significa dar la espalda o desentendernos de la cruda realidad en la que vive inmerso nuestro mundo: injusticias y desigualdades; egoísmo y desunión; pobreza y hambre; violencias, terrorismo fanático, atentados, crueles guerras que siembran muerte y temor entre las gentes…

La dura realidad del sufrimiento está también cerca de cada uno de nosotros y de nuestras familias: desasosiego, infelicidad, enfermedad, soledad, desunión…

El gozo de la Navidad debe impulsarnos a echar una mano para remediar tanto mal, indicándonos el camino a seguir: vivir los valores que brillan en el Niño de Belén, que es la máxima expresión del amor de Dios a los hombres: Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo, y este Hijo, Jesús, nos ama hasta el extremo.

Vivir gozosamente la Navidad es palpar el amor y la ternura de Dios en el Niño que nos ha nacido, y es invitación a ser mensajeros de amor y de ternura.

¡Feliz y gozosa Navidad!

 
Comentarios
 
Déjanos tu opinión:

Nombre:
   

Dirección de E-mail:
   

Comentario:

 
 


Reload Image

Código:

 
   
 
Compartir

  • Print this article!
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis
  • Netvibes
  • MySpace
  • LinkedIn
  • Turn this article into a PDF!
  • E-mail this story to a friend!