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Cristianos misioneros



23 de Octubre de 2016
Redacción
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En el domingo del DOMUND, ofrecemos las reflexiones del P. Osvaldo Aparicio ss.cc., que se hace eco del evangelio dominical y del mensaje del Papa Francisco para esta jornada mundial.


Hoy Jesús nos presenta, con la parábola del fariseo y del publicano, dos estilos de vida: el orgulloso y engreído, que se tiene por perfecto y hasta hace a Dios deudor suyo, y el pobre y sencillo, que conoce sus propias limitaciones y deficiencias, y se presenta ante el Señor implorando sencillamente compasión y perdón.

Nos fijamos en el fariseo: tiene un ego tan grande que le lleva a encerrarse en sí mismo. Metido en su propio yo, desprecia y margina a los demás. Es un egoísta, incapaz de salir de su propia concha, de su propio mundo.

Hoy la Iglesia celebra la Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND). El lema que nos propone, son precisamente las palabras que Dios dirigió a Abrahán cuando lo llamó y eligió para hacer de él una gran nación: SAL DE TU TIERRA.

Esta llamada del Señor también va dirigida a nosotros, urgiéndonos a no encerrarnos en nuestros propios intereses y preocupaciones, a salir de nosotros mismos, a ampliar nuestra mirada y fijarla en los demás y en nuestro ancho mundo.

Podemos recordar una vez más al papa Francisco que, en la Alegría del Evangelio, nos invita a ser cristianos “en salida”, cristianos misioneros. La Jornada del DOMUND nos hace ver a las claras que los misioneros y misioneras diseminados por el ancho mundo son de verdad cristianos “en salida”, pues, como Abrahán, han salido de su tierra y de su familia para hacer realidad en países lejanos el mandato de Jesús de anunciar el Evangelio a todos los pueblos.

Ellos son capaces de llevar el Evangelio a los lugares más insospechados, dice el Papa en su mensaje para esta Jornada.

El Papa titula su mensaje Iglesia misionera, testigo de misericordia, señalando además que en esta Jornada Mundial de las Misiones, todos estamos invitados a “salir”, como discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana.

Al final de su mensaje el Papa también nos invita a hacer nuestra ofrenda para auxiliar a las comunidades cristianas necesitadas y para fortalecer el anuncio del Evangelio hasta los confines de la tierra. No dejemos de realizar también hoy este gesto de comunión eclesial misionera. No permitamos que nuestras preocupaciones particulares encojan nuestro corazón, sino que lo ensanchemos para que abarque a toda la humanidad.

 
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