Noticias

¡Gracias!



07 de Octubre de 2016
Redacción
(0) Comentarios

Comentario a la Palabra de Dios del próximo Domingo, de la mano de Osvaldo Aparicio ss.cc., párroco de los Sagrados Corazones de Madrid.


AL reflexionar sobre la palabra de Dios de este domingo brota de forma espontánea una pregunta: En mis relaciones tanto con el prójimo como con Dios, ¿soy agradecido y lo manifiesto?

La primera lectura nos narra que el sirio Naamán, tras verse curado de la enfermedad de la lepra, va a buscar al profeta Eliseo para darle las gracias y decirle que en adelante no ofrecerá sacrificios a otros dioses fuera del Señor.

El Evangelio incide en el mismo tema de ser agradecidos. Jesús va a Jerusalén y, al entrar en un pueblo, escucha el grito dolorido de diez enfermos de lepra: Jesús, maestro, ten compasión de nosotros. Él sencillamente les indica que vayan a presentarse a los sacerdotes, pues era a ellos a quienes les competía certificar la curación, requisito necesario para poder reintegrarse en la sociedad.

El Evangelio sigue contando que, mientras iban de camino a cumplir lo indicado por Jesús, todos quedan limpios; pero, uno solo de ellos, al verse curado, alabando a Dios a grandes gritos, vuelve a buscar a Jesús para postrarse a sus pies y darle las gracias.

La reacción de Jesús no podemos dejarla pasar desapercibida ya que, perplejo, se pregunta: ¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están?

Estas preguntas de Jesús nos están recordando que el agradecimiento es una virtud profundamente humana y cristiana. Nuestro dicho popular lo expresa certeramente: “Es de bien nacidos ser agradecidos”. ¿Cómo se dice?, nos recordaban nuestros padres cuando alguien nos hacía un regalo; y con la timidez de niños respondíamos: ¡Gracias!

< No cabe duda que manifestar el agradecimiento hace más cercana, familiar y afectuosa la relación entre nosotros. Dar las gracias quita aristas y rigidez a la convivencia, creando una corriente de confianza entre las personas. Recordar esto puede parecer un tanto elemental, pero la realidad es que a veces en nuestras relaciones diarias, incluso familiares, pedimos, exigimos y recibimos como si los demás fueran nuestros deudores.

En el plano religioso, en nuestra oración al Señor también prima con no poca frecuencia la petición de favores y, por el contrario, escasean la alabanza y la acción de gracias. ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?<, se pregunta y se queja Jesús.

El agradecimiento por su sanación corporal le vale al samaritano una salvación más plena y total. Jesús le sana también su espíritu: Levántate, le dice, vete; tu fe te ha salvado.

Para manifestar nuestra alabanza y nuestro agradecimiento nos reunimos los cristianos en la Eucaristía, ya que es la gran alabanza y acción de gracias que, por Cristo, con él y en él, la comunidad cristiana ofrece a Dios Padre.

 
Comentarios
 
Déjanos tu opinión:

Nombre:
   

Dirección de E-mail:
   

Comentario:

 
 


Reload Image

Código:

 
   
 
Compartir

  • Print this article!
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis
  • Netvibes
  • MySpace
  • LinkedIn
  • Turn this article into a PDF!
  • E-mail this story to a friend!