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En memoria de Cirilo González ss.c.



28 de Septiembre de 2016

(1) Comentarios

José Manuel Belza ss.cc. hace en este escrito un perfil de nuestro hermano Cirilo González, que fallecía en El Escorial el pasado 31 de julio.


El P. Cirilo, Antonio para su familia, se fue sin avisar que se iba y sin meter ruido. Hasta pocos días antes de morir, no tuvo dolores ni padecimientos físicos visibles que rompieran su vida rutinaria; dormir, comer, rezar durmiendo y escuchando radio María que le acompañaba durante el día y que interactivaba en rezos y noticia de Iglesia.

Siempre tuvo a gala el ser hijo de Guardia Civil disfrutando de los muchos y distintos destinos y residiendo en los típicos cuarteles que había en las poblaciones importantes, como destacamentos defensivos y en lugares fronterizos. El TODO POR LA PATRIA supuso para Cirilo un logo emblemático que repetía con orgullo.

La primera etapa de su vida religiosa después de los estudios eclesiásticos, la pasó en el Colegio de Martín de los Heros siendo profesor perpetuo de los niños de “ingreso” demostrando sus habilidades pedagógicas legales dado que era de los pocos que había obtenido el título oficial de la Escuela de Magisterio, llamadas Escuelas Normales en aquella época.

Allí vivió las andanzas del niño enfermo, aficionado al futbol que Lugo fue Julio Iglesias al que tenía gran devoción como cantante. Le acompañó en su enfermedad y disfrutó de sus incipientes rasgueos de guitarra.

Cirilo escribió mucho y a máquina: teatro, poesía, cartas… Almacenó recortes de periódicos. Visitó lugares nacionales e internacionales, donde “según alguna piadosa tradición” se había hecho presente la Virgen María y otros lugares no menos marianos como El Palmar de Troya.

Hombre sencillo. Humilde, servicial, seguro de sus afirmaciones. Como buen conversador defendía sus posiciones con argumentos naturales sin apenas inmutarle los argumentos racionales y objetivos de su compañero de dialogo, dándole a veces por imposible su argumentación.

La respuesta de Cirilo ante la pregunta ¿cómo estás? siempre era la misma: ”divinamente”.

Después de unos años tranquilos ejerciendo apostolados distintos en la casa Pasaje de Tona encontró el Calvario en el mismo camino. Como hombre bueno fue capaz de poner en práctica la misericordia y el perdón. Se fue al encuentro con el Padre guardando el secreto de su vida-muerte: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”.

 
Comentarios
 
1  |  Max  | 14-10-2016

Por una casualidad increíble, que ha de ser cosa de Dios, me topo con esta semblanza del querido P. Antonio, cuya pista perdí en 1980. Fue mi confesor cuando ayudaba en la parroquia de Corpus en Barcelona y muchas veces le acompañé al autobús por la tarde después de la misa. Un hombre bueno, afable, educado, un sacerdote de verdad. Él me enseñó a fijarme en las imágenes que había y aún hay en algunas fachadas, saludando al pasar al Señor o a la Virgen, o algún ángel, que hasta los pequeños esculpidos en dinteles los tenía fichados. Me conmueve leer este artículo e intuir que le hicieron sufrir al final algunos hp. Dale Señor el descanso eterno. Padre Antonio, acuérdese de mí y pídale a la Virgen que nos volvamos a encontrar.

 
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