Noticias

El sol del invierno



23 de Julio de 2016
Redacción
(0) Comentarios

Desde Mozambique nos llega en esta ocasión la columna “Todo corazón”, de la mano de Maru Cornejo Lobato ss.cc.


Uno de los regalos que la vida en África me está dejando saborear es el contacto con la naturaleza. Ser más consciente aún de cómo Dios se nos revela en lo creado, y de cómo escuchar y sentir su presencia en medio de tantas cosas que, quizás antes, me pasaban más desapercibidas.

Muchas veces, cuando regreso a casa después de visitar a enfermos en las aldeas, reconozco a una Presencia evidente que grita en medio de los encuentros vividos; del sufrimiento, de la capacidad de vivir esperanzado, de palabras, de gestos... Pero desde hace un tiempo me voy haciendo más consciente de esa Presencia que me acompaña mientras voy caminando hacia los lugares que tengo que visitar; mientras ando, en el silencio, contemplando sin más lo que voy encontrando por los caminos.

Esta es silenciosa, como el sol del invierno. No es como el sol del verano, que cuando caminas, sólo piensas en el calor, en la sed, en las ganas de encontrar una sombra donde cobijarte. El sol del invierno es cálido, acogedor, abriga y agrada. Es silencioso porque no deslumbra ni abrasa, deja que otras sensaciones puedan cobrar vida dentro de ti. Tan solo calla y acompaña en el silencio para que en su calor suave puedas disfrutar y agradecer lo que contemplas, lo que has vivido, lo que está por vivir.

El sol del invierno siempre está y siempre se deja sentir, siempre acompaña y siempre ofrece luz y calor. Da seguridad y posibilita que la vida crezca después del tiempo de lluvia. Da color intenso a los campos haciendo de los paisajes mosaicos, todo lo vuelve aún más hermoso. Y todo ello... en silencio, sin ruido.

Volviendo el otro día para casa, despedía a ese sol de invierno, por ser consciente de su compañía, por el regalo de ese silencio que, día a día, me va enseñando a ser abrigo y presencia cálida que da calor allí donde hay frío. A veces con pocas palabras, más consciente de las pequeñas cosas que en mí tengo que cuidar para cuidar bien a otros, para que la Luz recibida sea luz para otros.

 
Comentarios
 
Déjanos tu opinión:

Nombre:
   

Dirección de E-mail:
   

Comentario:

 
 


Reload Image

Código:

 
   
 
Compartir

  • Print this article!
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis
  • Netvibes
  • MySpace
  • LinkedIn
  • Turn this article into a PDF!
  • E-mail this story to a friend!