Noticias

¡Ver con el corazón!



12 de Junio de 2016
Redacción
(0) Comentarios

Comentario a la liturgia dominical, de la mano de Osvaldo Aparicio ss.cc., párroco de los SS.CC. de Madrid.


(Foto del P. Manuel García Ripado ss.cc.)

San Lucas, el evangelista de la misericordia, nos presenta hoy una de sus páginas más hermosas: dos miradas distintas y contrapuestas, la del legalista fariseo Simón y la acogedora y misericordiosa de Jesús.

Conmueve la actitud de la pecadora cuyas lágrimas rezuman a la vez arrepentimiento y confianza, alegría y acción de gracias al verse acogida, comprendida y perdonada por Jesús.

Ante la mujer que entra en su casa y se acerca a Jesús, el fariseo solo tiene en cuenta la norma que prohibía todo contacto con el pecador para no quedar contaminado; Jesús, en cambio, en las lágrimas y muestras de afecto de la pecadora, descubre el gran amor y arrepentimiento que rezuman del corazón de la mujer que, sin decir palabra alguna y arrodillada a sus pies, se los riega con sus lágrimas, los enjuga con sus cabellos, se los cubre de besos y llena de perfume.

“Lo esencial es invisible a los ojos; solo se ve bien con el corazón” (Saint-Exupéry). El fariseo mira a través del prisma de la ley; Jesús, en cambio, ve con el corazón; por eso, llega hasta el fondo del alma y descubre la transformación que se está realizando en la mujer que tiene arrodillada a sus pies. Ve que está llena de amor, de arrepentimiento y que confía plenamente en él. Y Jesús le dice: “Tus pecados quedan perdonados. Tu fe te ha salvado. Vete en paz”.

Jesús ha leído no solo el corazón de la pecadora; ha penetrado también en el interior del fariseo que juzga duramente a la mujer y también la actitud del Maestro: “Si este fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, pues es una pecadora”. Se escandaliza el fariseo de que Jesús no la rechace, sino que la acoja y acepte esas muestras de afecto.

Entonces Jesús, con la sencilla parábola del prestamista y los dos deudores, quiere hacernos comprender lo equivocados que estamos cuando dejamos de lado el amor y la bondad, la comprensión y la misericordia para con los demás. Lo que cuenta es tener mucho amor: al que mucho ama, mucho se le perdona; y al que poco ama, poco se le perdona.

Ante el mensaje de Jesús, cabe preguntarse: ¿Cuál es nuestra postura ante el comportamiento del prójimo: rechazo, crítica, condena, desprecio …, o acercamiento, comprensión, acogida, perdón …? ¿Miramos al hermano con el corazón?

Año de la Misericordia. Jesús es el espejo en que debemos mirarnos para que él viva cada vez más profundamente en nosotros y poder decir con san Pablo: Estoy crucificado con Cristo; vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí (2ª lectura).

 
Comentarios
 
Déjanos tu opinión:

Nombre:
   

Dirección de E-mail:
   

Comentario:

 
 


Reload Image

Código:

 
   
 
Compartir

  • Print this article!
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis
  • Netvibes
  • MySpace
  • LinkedIn
  • Turn this article into a PDF!
  • E-mail this story to a friend!