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"Croniquilla" de un encuentro



02 de Mayo de 2016

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El martes, día 26, víspera del encuentro anual de la “Tercera Edad”, íbamos llegando escalonadamente a la “Casa de Ejercicios” de El Escorial. Unos, desde lugares más lejanos, tras varias horas de viaje, y otros desde lugares más cercanos. Pero a la hora de la cena, estábamos casi todos los que teníamos que estar. Algunos, todavía, llegarían a primera hora de la mañana.


Al llegar a la casa, nos encontramos con todos los Ecónomos de Europa y África, que acababan e celebrar un encuentro programado. También compartimos la casa con los Provinciales de Europa y África, que se reunían para tratar temas de su competencia.

El primer día oficial del encuentro de la 3ª Edad, miércoles, 27 de abril, se comenzó con la oración de la mañana, preparada y dirigida por Esteban Ramírez. Inmediatamente después, nos dirigimos a la sala de reuniones, para escuchar al sacerdote madrileño, Antonio García Rubio, párroco de la parroquia de Ntra. Sra. del Pilar.

Crisanto Peña, invitado por el moderador, Miguel Díaz, nos hizo la presentación del conferenciante, ya que le conocía bastante bien, de Madrid.

Al comenzar las charlas, nos encontrábamos en la sala unos 25 oyentes, entre los cuales estaban, también, algunos de los enfermos de la casa.

El conferenciante, Antonio Gª Rubio, comenzó por dar su opinión sobre la situación de los ancianos, en general. Según él, eran arrinconados y privados de responsabilidades a una cierta edad. Y se preguntaba: ¿cómo es posible que se desperdicie y desprecie la gran fuerza que suponen los ancianos, en una Iglesia, tan necesitada de pastores y evangelizadores? Se habla, con preocupación, de una “pastoral para los ancianos”; pero habría que pensar más en una pastoral, en la que los ancianos pasasen de ser objeto de dicha pastoral, a ser sujetos activos de la pastoral, en general.

El tiempo, decía, es un gran maestro. Por eso la experiencia de los ancianos, fruto del tiempo vivido, es también “maestra” Y se refiere tanto al clero, como a los seglares. Todas sus afirmaciones las apoyaba en su experiencia de trabajo pastoral con sacerdotes y laicos ancianos., con los que trabajaba o había trabajado. Hablaba con gran admiración y cariño de los mismos.

La segunda charla giró en torno a lo que él llamaba “hábitos negativos”, y “hábitos positivos”, de la persona. Todos tenemos, o hemos tenido, un montón de “hábitos negativos”, que tratan de destruirnos; y es bueno partir de estos hábitos negativos para intentar la reconstrucción de la persona, la conversión.

Son “hábitos negativos”, por ejemplo, la droga, el alcohol, el juego, el sexo, el amor excesivo al dinero, el cuidado excesivo del cuerpo en detrimento del cuidado del espíritu, el lujo excesivo, la pornografía, el abuso de la TV, etc.

A continuación, el conferenciante hacía una serie de “propuestas”, como hábitos positivos; muchas de ellas, como fruto de su propia experiencia. Por ejemplo: escribir un diario, con constancia y continuidad. Esto puede ayudar a ir cambiando, casi sin darte cuenta.

Otro hábito positivo, podría ser el repetir con frecuencia algún “mantra”, sencillo. Hizo otras propuestas, fruto de su experiencia, personal o ajena.

La tercera charla, giró en torno a la figura y vida de Carlos de Foucauld. Un personaje muy interesante, a partir de su conversión.

Se trataba de ofrecer “propuestas de evangelización”, a partir del ”hermanito” Foucauld. Entre otras:

- La conversión de Foucauld

- La locura que supone el Evangelio

- Experiencia de desierto. Partir del silencio.

- Respetar y compartir las creencias de los demás

- No pretender ser superior al que te dio el ser

- Que la Iglesia se abra a otras creencias en un abrazo fraterno de respeto al otro.

- Asumir la convicción de que ”el cristiano del futuro será un místico, o no será nada”, como afirmó el teólogo alemán Karl Rahner. Es decir, será necesario tener experiencia de Dios.

La valoración general, fue positiva, dada la gran experiencia del conferenciante, y el calor y convicción con que hablaba. El hecho de alternar el relato, con ejemplos de su propia vida, hizo más amena la exposición.

Al caer la tarde, nos reunimos en la capilla, con el grupo de los Provinciales, a celebrar la Eucaristía, que presidió el P. General, Javier, llegado, algunas horas antes, a su regreso de Honolulu.

Así terminaba el primer día de encuentro.

Al día siguiente, la oración de la mañana fue preparada por la Rama Secular de Madrid. Javier, dedicaría todo el día a darnos la experiencia de su participación en el Sínodo de la Familia, y a la lectura que hacía él, de la “Amoris laetitia”.

Un buen grupo de Hermanas venidas de la casa del Escorial, de Madrid y de Salamanca, invitadas, a escuchar las charlas de Javier, se unieron ya a la oración de la mañana.

A las diez y media comenzaba Javier con sus charlas, que serían tres: la primera versaría sobre el Sínodo y su experiencia en él. Fue muy interesante, ya que lo iba salpicando con cantidad de anécdotas. Nos expuso lo que él pensaba que habían sido luces y sombras del evento. Las otras dos charlas las dedicó a la Exhortación papal, y a aclarar las preguntas que se le formulasen, tras la reunión por grupos.

Imposible en una pequeña crónica (“croniquilla” la titulo) el exponer todo lo dicho por Javier sobre su experiencia del Sínodo, y su lectura de la exhortación de Francisco. Carlos Barahona va a presentar una crónica de su intervención, más concreta y exhaustiva.

Pero sí puedo decir que Javier no ha tenido pelos en la lengua al trasmitirnos sus impresiones. Todo muy interesante para conocer la pluralidad de una Iglesia, con maneras y discursos diversos, y , con frecuencia, opuestos.

Una cosa aparecía muy clara: el amor y la admiración de Javier por Francisco.

El día terminaría con una Adoración preparada por Javier Flamarique, en la capilla lateral de la iglesia, y a la que asistieron los enfermos de la casa, que pudieron. Resultó muy emotiva. Incluso, Juanón se atrevió a recitar unos versos de Alberti. El último día correspondía intervenir a Curro, sobre el tema de la cárcel, y su experiencia en el trato con los reclusos. Dedicó dos charlas o momentos. Uno, en el que hizo una descripción de lo que es la cárcel, con sus sombras y problemática. Para lo cual, se valió de la experiencia de varias de ellas que conocía. Para muchos fue un descubrimiento. Esas cosas se saben de oídas, pero a la mayoría le falta la experiencia personal, y el conocimiento directo.

La segunda parte versó sobre su experiencia personal con los presos. Fue un testimonio muy interesante, que se siguió con creciente interés, por su realismo, y por el normal desconocimiento de esa realidad. ¡Gracias Curro!

La evaluación que se hizo sobre todo el encuentro, en general, fue extremadamente positivo en todo: ambiente, interés, convivencia, conferenciantes, etc. El próximo curso, más.

Félix González ss.cc.

     
 
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