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La Candelaria en Salamanca



06 de Febrero de 2016

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El día 2 de febrero ha tenido lugar una celebración diocesana relevante en Salamanca, con un carácter auténticamente eclesial. El obispo y pastor, Carlos, estuvo rodeado de su presbiterio, sus dos diáconos permanentes, de religiosos clérigos, de religiosos laicos –la mayor parte de ellos religiosas– y de una numerosa porción del laicado seglar, también mayoritariamente femenina. Una imagen perfecta, aunque provecta en demasía, del pueblo de Dios que camina en esta provincia del oeste español. La realización, la encarnación, de la Iglesia Universal en estas tierras. Algunos han criticado que los ritos resultaran largos, desde las 19h04 hasta más allá de las 21h. Se ve que no tienen experiencia de las liturgias africanas. Al ser interesante, personalmente no se me hizo pesada. Y eso que el conjunto catedralicio salmantino en estas épocas invernales es lo más parecido a una gigantesca nevera.


Los participantes recogían al entrar el librito con el ritual y una vela fina y alargada. Acudimos los tres miembros de la comunidad de El Encinar y varias hermanas. Se empezaba en la catedral nueva, gótica en sus comienzos y construida a lo largo de más de doscientos años. La acogida tuvo lugar entre el coro y el altar mayor. Tras la entrada procesional de los numerosos ministros ordenados, se encendieron las candelas al son de “El Señor es mi luz y mi salvación”. El obispo saludó, las bendijo y las asperjó con agua bendita.

Comenzó entonces la procesión hasta el dorso del altar mayor, frente a la capilla de la reserva eucarística, cantando “Caminad mientras tenéis luz…” En esa primera estación clausuramos la segunda etapa preparatoria de la Asamblea diocesana: “Es tiempo de soñar.” Continuó la procesión hasta la segunda parada, frente al muro oeste de la catedral, que es el del pórtico. Le afectó el tristemente famoso terremoto de Lisboa del 1 de noviembre de 1755, así como a la torre y al resto de la estructura. Los temblores no pudieron con el sólido edificio, aunque en algunos puntos fue reforzado. La piedra dorada de Villamayor sirvió de pantalla para una proyección acerca de las excelencias de la vida consagrada. Así concluimos el año dedicado a ella.

La procesión continuó con la cruz delante seguida por el obispo, los ministros ordenados y los numerosos laicos, saliendo a la calle y entrando en la catedral románica contigua, más pequeña, que quedó repleta. “Luz de nuestras vidas, Cristo Jesús” cantábamos acompañados y apoyados por el bien hacer del coro catedralicio. Caminar tanto gentío con candelas en las manos tiene sus riesgos. A una señora bastante mayor, a medio metro delante de mí, le chamuscaron la coronilla: ”¿Qué pasa?” –preguntó, al tiempo que su hija comenzó a darle palmadas en la cabeza para sofocar el incendio de sus ligeros cabellos que se consumían humeantes.

Apagamos las velas y entonamos directamente el gloria. La primera lectura, del profeta Malaquías (3, 1-4), la proclamó nuestra hermana Nuria Lobo. El evangelio el diácono de más edad de los dos, tras la de la carta a los Hebreos (2, 14-18) y el aleluya. La homilía escrita por el obispo, afónico, fue leída por el vicario general Florentino. Glosó el encuentro con el Salvador de Simeón y de Ana. Siguió un rito de acción de gracias de los religiosos y religiosas por la consagración, todos de pie y con las candelas encendidas. A continuación la elección de dos jóvenes catecúmenas de una veintena de años, Marion, parisina que lleva dos años en Salamanca, y Sonia, hondureña. Presentadas por sus catequistas al obispo Carlos y a la comunidad diocesana, manifestaron su determinación a recibir los sacramentos de la iniciación cristiana. Me gustó que se añadiera ese ritual, aunque algunos han criticado su terminología anacrónica y tal vez poco comprensible hoy día.

El rito eucarístico continuó como de costumbre. Tras la oración después de la comunión se abrió la tercera etapa preparatoria de la Asamblea diocesana: “Es tiempo de construir”. Hasta mayo. En ese mes y en junio se desarrollará la Asamblea propiamente dicha. Por otra parte los días 16, 17 y 18 de febrero nos reuniremos de 19h30 a 21h con los seglares de nuestro arciprestazgo que quieran participar, para el encuentro de formación y convivencia de este trimestre. No cabe duda, la Iglesia helmántica se mueve. Deseemos que despierte a impulsos del Espíritu y que se transforme en un formidable fermento del Evangelio en el seno de esta sociedad.

Carlos Barahona ss.cc.

  
 
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