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Lo que no se ve en las rutas guiadas



09 de Noviembre de 2015

(1) Comentarios

Artículo de Emilio Vega ss.cc., de la comunidad ss.cc. de El Escorial (Madrid).


Voy a acercarme un poco más para hablar de cosas nuestras que no se ven en visitas de 10-12 am y 5-7 pm a residencias como esta.

Las comidas son momentos de encuentro y momentos de gran trabajo y esfuerzo para las cuidadoras. Desayuno, comida, merienda y cena en el comedor. Traer a los enfermos (7 sillas de rueda matriculadas), 3 y medio discapacitados físicos para comer, otro sin ganas de comer y otro con ganas de jugar con la comida hacen estos encuentros “divertidos” como decía Santa Teresa hablando de la oración perdida.

La comida, pues la normal, con abundancia de purés, sopas, picadillo etc. para algunos. A veces se puede hasta escoger o hacer un trueque normal de tomate por sopa y viceversa, sopa por tomate, vicetomate.

En esas visitas de 10-12 y 5-7 que hacía referencia no se ven los siguientes detalles que paso a relatar con toda fidelidad y el mejor humor.

El encuentro matinal del desayuno ya es todo un acontecimiento lleno de interés y singularidades. Aunque he madrugado más algunos días, incluso ser el primero en llegar y decir tocando la mesa “por mi y mis compañeros”, no he visto preparar el jugo o lo que contiene esa jarra enorme de 3 litros (por lo menos) que sirve para llenar todos los vasos de la mesa. Y con vasos de esos que midieron mal en fábrica de 0.333 l, 0.33 cc (ese día no terminaron nunca de hacer la división de 1/3 para tener vasos de una medida justa, porque le tocó dividir a un worker que usaba coche con volante a la derecha). Incluso EL JUGO está ya servido. No se debe intercambiar porque aunque parecen iguales al exterior, nada más alejado de la realidad seguramente. Porque esta cosa líquida, exprimida, licuada o triturada como el gazpacho, más verde o más rosado, es el EXCIPIENTE DE TODAS LAS MEDICINAS MAÑANERAS. Y cada uno tiene naturalmente sus medicinas propias, de la talla y color más conveniente. Desayuno es hora de remedios y drogas, y hay que empujarlas con el jugo, o disueltas. Aún así y la presencia de 12 testigos, algunas lenguas son capaces de detectar el fármaco mejor que los perros de aeropuerto, aislar en un escondite de la boca y luego deshacerse de ella. Las 3 chicas (ángeles de bata blanca, que dice Dr Francisco Rico Pérez), que dan a la boca de los más discapacitados, están también vigilando todo para que esto no suceda y casi lo consiguen. Puedo afirmar que el EXCIPIENTE contiene jugo de kiwi, porque están ahí esas pecas negras que se mueven como hormigas y se hacen notar en el paladar. Otros ingredientes, placebos, manzana, naranja, uva, tomate,… Qui lo sa?.

Órale. Paso a hablar de los hermanos. Voy a contar algo de mis compañeros, no digo los nombres porque nosotros sabemos quiénes son y a los lectores no les interesa. Son observaciones de comedor.

Por seguridad en los aviones y en esta casa no se ponen cuchillos a la mesa. Por utilidad lo que más se usa es la cuchara, tipo cuchara francesa, enorme de 200 cc (¿?) de capacidad. Mi hermano y compañero de comedor la blande con destreza como cuchillo también. Antes se le asentaba en la silla, pero sin doblar la cintura porque no daba facilidades (está operado de cadera) y ahora se queda en su sillita de ruedas. Cuando se le alzaba y ponía de pie, abrazado por una de las chicas por la espalda, parece que se sentía tan a gusto que no quería empezar a andar y previamente recitaba “pinto pinto gorgorito…” para decidir que pierna y pie mover primero. Después andaba solo. Pues bien, suele observar todos los desayunos, especialmente las tostadas, y al final cae en la cuenta del suyo que tiene delante. No tiene prisa. Y para acabar menos. Disfruta las tostadas mañaneras tanto que acabadas las suyas deja libre a la cuchara para alcanzar si puede alguna del vecino. Sin dientes puede saborear lo mismo el pan de molde que el otro. Cada quien dispone de babero (un babero standard que parece manta de Palencia) y servilleta. No son desechables pero después de cada comida se doblan algunos-as y los otros quedan para lavar. Pues mi hermano disfruta sobre todo con el montón arrugado que queda esperando la cesta del laundry. Aprovechando que las cuidadoras están recogiendo y llevando al personal a la habitación, se queda amo y señor y se dedica a intentar desdoblar los que haya doblado y doblar baberos y servilletas… y que no vea las servilletas de papel arrugadas en el suelo que hace o intenta hacer la misma tarea si no se lo impiden. Después de una hora y más de comedor en esta actividad, acaba como el soneto con estrambote de Cervantes al túmulo de Felipe II en Sevilla: “Y luego, in continente, / caló el chapeo, requirió la espada, / miró al soslayo, fuese y no hubo nada” Mi hermano sale norteando a otra parte. Otro día cuento lo de la limpieza del hule, debajo del mantel, que es mucho más profunda que la prueba del algodón o de la suegra que observa la limpieza (TVE).

Punto y aparte y otro apartado sea para otro hermano –el nombre no interesa- que ahora come mejor pero que pasó una temporada rebelde. Os cuento las santiguadas por aproximación y cálculo porque no le tengo contadas todas. Suele entrar el último con toda la educación del mundo, con los ojos listos y dando ya a la entrada la primera Bendición AD GENTES a todos los que estamos en el comedor, luego se santigua él. Ha adelgazado muchísimo porque no quería comer o beber más que leche con poco de cualquier cosa. Y la leche es bebida, no comida. Y andaba sobornando a las cuidadoras pidiendo leche como un mamón mañana, tarde y noche. Este mismo hermano, antes de caer en manos de ladrones en Barcelona “cayó en manos de salteadores, los cuales después de despojarlo y de darle golpes, se fueron, dejándolo medio muerto”. Sí, sí, medio muerto, nada de semivivo relicto, semimuerto. Pero gracias a vecinos, que no samaritanos, fueron atendidos los padres sscc (2) que estaban semimuertos por el suelo. Antes de esa fecha le recordamos embutido en traje o clergyman , no gordo, pero sí rellenito para no tener arrugas. Ahora le viene grande el cuello de la camisa y aparece el cuello y la cabeza con las mismas arrugas que las cabezas de tortuga, saliendo del caparazón. En sus días malos había que sostenerlo de pie. Venía con un pijama tipo chándal o un chándal tipo… chándal, cuyo pantalón enganchaba por encima del ombligo y por detrás encima de las vértebras lumbares, no sabiendo a ciencia cierta si él o el pantalón o los dos insieme han estado colgados en la percha toda la noche, porque aparecía vestido un poco culialto. Una vez se sienta vienen las 3 bendiciones de rigor, como el Papa: la comida de todos, la comida propia y sobre sí mismo. A continuación sigue el rito ordinario del EXCIPIENTE con las medicinas (en este caso machacadas a mortero para que pasen) y frenarle el afán de beber sólo de la taza. Todo esto va a cambiar mucho, porque va comiendo más y mejor.

Otro día the rest of the story.

     
 
Comentarios
 
1  |  alcides bermudez  | 09-11-2015

hola ,quiero saber como se encuentra de salud el padre juan Antonio lucas ,soy de argentina y le mando un abrazo

 
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