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Javier con la Rama Secular de Madrid



07 de Noviembre de 2015

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31 de octubre, 16:30, Colegio Enriqueta Aymer, café, pastas, bizcocho y mucha expectación en el grupo de religiosas y laicos que nos íbamos a encontrar con Javier para conocer sus impresiones sobre el Sínodo de la Familia.


En algunos medios de comunicación habíamos podido ver comentarios que explicaban cómo el resultado del Sínodo no había sido el esperado por el Papa Francisco y cómo los cambios eran poco significativos.

Javier nos ha ayudado a interpretar el Sínodo de una manera diferente que nos ha hecho ilusionarnos a todas/os, a sentirnos más parte de una Iglesia viva. Me resulta difícil hacer un resumen de lo que ha dicho, por la riqueza de contenido, matices y anécdotas de Javier, así que sólo resaltaré alguno de los puntos que más me han llamado la atención:

- La apuesta del Papa Francisco por ese caminar juntos como sendero a seguir por la Iglesia actual, un caminar juntos que incluye a toda la Iglesia, no sólo a los que piensan como yo.

- El ejemplo de Francisco, que no excluye ni siquiera a colaboradores que están haciendo lo posible por bloquear algunas de sus propuestas.

- Lo arriesgada que era la convocatoria del Sínodo, pues si hubiese salido mal, podría haber puesto freno al impulso del Papa para la renovación de la Iglesia. Era un momento crítico, que se ha salvado de manera bastante positiva.

- La invitación del Papa para el Sínodo de hablar con valentía y escuchar con humildad.

- Las diferencias existentes en la Iglesia sobre qué se considera como doctrina y qué no.

- El miedo existente de aceptar alguna de las propuestas por no escandalizar a los justos.

- La propuesta de algunos padres sinodales de pedir perdón por cómo ha tratado la Iglesia determinadas realidades familiares.

- Que los temas tratados en el Sínodo no son sólo problemas de occidente. La mayoría son comunes para todos, como por ejemplo el matrimonio por etapas.

- Que el Sínodo ha cambiado la explicación de muchos de los problemas que ocurren en la familia. En lugar de explicarse por la cultura del individualismo, el capitalismo, el egoísmo, la cultura de la muerte, se intentan explicar desde una visión más respetuosa con las personas (la desconfianza en las instituciones, las motivaciones por las que toman una decisión, etc).

- La propuesta de Javier de leer la Biblia desde la lectio divina, no desde el legalismo que intenta traducir fragmentos de la Biblia en un conjunto de normas objetivas. Es necesario ampliar la selección de los textos bíblicos a tener en cuenta y entender su interrelación.

- La importancia de los cambios que se han introducido, pues aunque para personas ajenas a la Iglesia los cambios son imperceptibles, se ha dado un salto comparable al del Concilio Vaticano II. Aunque en el Sínodo había partidarios de mantener normas muy claras, cerradas, iguales para todos los casos; se ha abierto la puerta a una vivencia de la fe más madura basada en el discernimiento de la voluntad de Dios. Esto afecta a cuestiones tan importantes como la integración de las personas divorciadas en la Iglesia o el uso de métodos anticonceptivos dentro de la paternidad responsable. Si bien el texto sinodal no dice claramente que se acepten como válidas determinadas realidades, tampoco se ha explicitado su rechazo como pedían algunas voces, sino que se anima al acompañamiento para un discernimiento de la voluntad de Dios en cada caso. Esto supondrá un gran reto para el clero durante los próximos años. El discernimiento nos incomoda, salir del blanco y negro a una gama de grises, y ya ni imaginar si hablamos de un arco iris tan variado como individuos pueblan el planeta, supone la posibilidad de interpretar, eso se puede entender como que todo vale, o que hay que hay dedicar mucho, mucho, mucho tiempo a saber qué es lo correcto en este caso, para esta persona. No es un relativismo, no es incluir las realidades porque existen, sino ver cómo situarse frente a cada una de esas realidades desde lo que Dios quiere para nosotros.

- La clave de que aunque los cambios introducidos son aparentemente pequeños, abren la puerta para que todo lo discutido dé muchos frutos en los próximos años.

- El recordatorio de Francisco de que cuando afirmamos que Dios es Bueno, lo hacemos no de una manera abstracta sino sintiendo que Dios es Bueno con nosotros; animando a los obispos a no aferrarse tanto a la defensa de las ideas y poner más en el Centro a la persona, la realidad, la historia.

Ha sido un regalo haber podido compartir este rato con Javier. Personalmente me ha ayudado mucho a renovar mi ilusión por esta Iglesia en camino y por poder recorrer ese camino en compañía una Congregación que ha hecho planteamientos tan valientes como los aportados al Sínodo.

Víctor Rodríguez

Laico SS.CC de la Comunidad de Madrid

 
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