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Entrevista a Vicente Arnés ss.cc.



10 de Febrero de 2015

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Recientemente Luis Miguel Martín ha entrevistado a Vicente Arnés para "HOY TALAYUELA". Podéis leer el texto completo, que recuerda la actividad de Vicente entre 1984 y 1995 en Talayuela.


"Nos sentíamos muy queridos y nos entregábamos a la gente"

De origen salmantino, fue párroco y maestro del colegio en la localidad

Vicente Arnés fue párroco en Talayuela entre 1984 y 1995. Es uno de los sacerdotes que mejor recuerdo han dejado en la localidad. Además, ejerció de maestro en el colegio y se implicó mucho en el trabajo con inmigrantes y grupos de teatro locales.

¿Cuándo llegó a Talayuela? ¿Cuánto tiempo estuviste?

Antes de llegar a Talayuela estuve en Santa María, donde di clases, en 1984 fue cuando llegué a Talayuela y me marché en el curso 94-95.

 ¿Qué impresión le dio el pueblo?

Ya lo conocía antes de llegar, porque previamente fundé la Escuela Hogar de Jaraíz. He estado 18 años en Extremadura, que es mi segunda tierra, yo soy de Salamanca pero conozco mejor el folclore extremeño que el de mi tierra natal.

¿Y cuándo se fue, cómo había cambiado?

La verdad es que he asistido a la evolución de Talayuela. Distinguiría varios campos, por una parte la evolución en el terreno agrícola e industrial, por otra el cambio en la vida del pueblo, de su desarrollo, por otro lado está la parte cultural de mi profesión en el colegio y por último la evolución en el ámbito religioso. Pude ver una evolución muy notable en esos campos, alguna vez me tocó hacer de traductor de inglés para agricultores y empresarios cuando llegaban empresas extranjeras. Viví la primera gran oleada de inmigrantes en el año 91, fundé Talayuela Acoge y estuve muy implicado en este terreno. Pienso que la localidad ha evolucionado muy fuertemente en lo económico, lo he visto evolucionar en el terreno académico, hicimos un censo del nivel de estudios de la población a principio de los 90 y los resultados me preocuparon por el bajísimo número de licenciados y de titulados superiores, y también por el altísimo fracaso escolar que había en ese momento, el cambio ha sido muy grande.

Cuando llegamos en el 84, Talayuela vivía unos momentos realmente difíciles en el terreno religioso, había mucho alejamiento de la iglesia. Con la comunidad religiosa que fuimos allí, tanto el padre Celestino, como el padre José Luis, creo que fue evolucionando bastante, de manera que nos sentimos muy acogidos y muy respaldados. Para mi gusto Talayuela ha evolucionado más en el terreno económico que en el terreno humano, cultural, social y religioso. Quizás eso sea una de las causas por las que el pueblo no ha podido evolucionar más aún, pero yo he vivido una transformación muy importante y la he visto con buenos ojos.

¿Qué recuerda de sus compañeros con los que compartió parroquia?

Tengo muchísimos recuerdos, vivimos muchos años juntos, nos llevábamos muy bien, asistimos a toda la enfermedad de Celestino, un hombre que a su edad se encarnó totalmente en el pueblo, que estaba metido en la asociación de mayores. Fue un periodo muy bueno de vida de comunidad, de vida de compañeros y de trabajo.  Los 3 nos sentimos muy queridos por la gente y nosotros también queríamos mucho a la gente.

 Teníamos un poco dividido el terreno, Celestino se ocupaba más de la tercera edad, en el centro de mayores, en las excursiones, en el estar cada día con sus amigos y sus compañeros. José Luis estaba un poco más metido en lo social, lo ecológico, cultural y de la juventud y yo estaba metido un poco más en el terreno de la enseñanza y de los grupos folclóricos.

Recuerdo cuando llegó el momento de la muerte de Celestino y la explosión tan increíble que supuso el día de su entierro, tanto en la asistencia de sacerdotes y religiosos como de la gente del pueblo, realmente nos hemos sentido muy queridos y los 3 hemos estado muy entregados a la gente.

¿Por qué cree que los 3 en conjunto dejaron tan buen recuerdo en los habitantes de la localidad?

Fundamentalmente porque el cariño es correspondido, si tu quieres mucho a la gente, estás con ellos, te entregas a ellos, vives la vida de ellos, tanto las alegrías como las dificultades, los dolores y los acontecimientos familiares. Los 3 en ese sentido estábamos muy metidos en la vida del pueblo y esa es la razón por la que la gente notaba que los queríamos y correspondían a ese cariño, la clave fundamental no era la cantidad de cosas que hiciéramos o no hiciéramos, sino por el contacto directo con las personas, participando en la vida en todos los terrenos.

¿Cómo vivió sus años como profesor en el colegio? ¿Cómo fue la relación con los demás profesores?

Los viví como unos años apasionantes, porque a mi me parece que desde que llegué al colegio de Santa María, después pasé al de Talayuela, hasta que salí, hubo muchas conquistas y mucha evolución en el terreno profesional.

Siempre tuve una relación muy buena con todos los profesores, muchos de ellos amigos, tuvimos unos grupos de investigación o programación muy interesantes, donde se hacían muchas innovaciones pedagógicas. Hubo una evolución muy fuerte, también  porque se hizo un trabajo y un intento fuerte en la asimilación de todo el contingente enorme de inmigración, no solo de trabajadores, sino de las familias y de la cantidad de alumnos que llegaron al centro. Los porcentajes de alumnos procedentes de la inmigración eran muy fuertes, en muchos casos superaban el 40%, lo que tiene una influencia enorme y nos exigía muchas reuniones, mucho estudio y mucha programación para ver como podías enfrentar este problema. Para mi fueron unos años muy buenos, a la vez participaba en otros programas a nivel provincial más amplios, a nivel de formación del profesorado o de la enseñanza religiosa escolar donde me ponía en contacto con muchos otros profesores de otros sitios, fue una época muy apasionante, muy entrañable, de mucha actividad y en donde deje muchos amigos.

Usted organizó varias veces grupos de teatro con alumnos de la escuela ¿Como fue la experiencia? ¿Qué supone para un pueblo como Talayuela ese tipo de iniciativas?

Me parece que el teatro es una de las cosas que realmente enseña mucho y ayuda a madurar a los alumnos, les enseña a presentarse ante los demás, a hablar en publico, a someterse a unas determinadas reglas que tiene el teatro, a vencerse a si mismos. Desde el principio noté que en la zona de Extremadura la gente amaba mucho el teatro, de hecho asistí a todas las representaciones y ver como una persona se va transformando, como va siendo capaz de estar en público, como es capaz de sacar su creatividad, de expresar sus sentimientos a los demás, me ha parecido muy interesante, por eso todos los años  intenté trabajar bastante en esto, yo mismo participé en varias de las obras.

Formamos un grupo fundamentalmente con profesoras como Felisa, Carmen Guerra, Lola, Pilar, etc, que trabajábamos en el teatro porque nos gustaba y porque teníamos el convencimiento profundo de que eso es realmente muy formativo y muy importante. Pensé que para un colegio como el de Talayuela en ese momento era algo muy importante, que era capaz de transmitir a los alumnos, todos los años que estuve en Talayuela preparamos una o más de una obra de todos los tipos de teatro, de navidad, de fábulas, teatros inventados, fue una gran experiencia que me ayudó en mi investigación pedagógica, de ver también el influjo de la música en el aprendizaje de los alumnos.

Siempre me pareció importante, tanto el trabajo de teatro como el de los campamentos, son cosas en las que me involucré, el teatro unido con el grupo de coros y danzas por un lado y el campamento, se celebraban en Jaraiz y Mazagón,  por otro. Todo esto lo realicé con la ayuda y el apoyo de compañeros y compañeras maestros del grupo escolar, tanto de Talayuela como de otras partes de Extremadura. Eso ayudaba a los chicos de Talayuela a abrirse a más gente, a conocer otro ambiente distinto al de su pueblo y a convivir de una manera distinta de cómo lo hacen en el colegio o en la calle. Todo eso era muy importante para educación y la amplitud de miras de una persona. La verdad es que lo pasábamos en grande tanto los organizadores como los participantes.

¿Sigue al tanto de las cosas que suceden en Talayuela?

Ahora ya menos, mi vida ha tomado otros derroteros, he estado 9 años en Barcelona y este año me han trasladado a la parroquia de Mazagón, donde fui tantas veces a los campamentos y me toca prepararlo para la gente que sigue viniendo.

¿Te gustaría añadir algo más?

Un saludo cordial a todos los talayuelanos, yo sigo pensando que Talayuela tiene un buen camino de promoción, tanto en la estructura económica como en la estructura social, de integración, de convivencia y de ciudadanía, como en el terreno cultural, profesional, yo creo que tiene todavía un campo para avanzar, igualmente en el campo religioso. Y recordar que nuestras casas siempre han estado abiertas para todo el mundo.

 
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