Noticias

Fiesta del Bautismo del Señor



11 de Enero de 2015
Osvaldo Aparicio ss.cc.
(0) Comentarios

La fiesta del Bautismo del Señor cierra el tiempo de Navidad/Epifanía y, al mismo tiempo, abre el Tiempo Ordinario, así llamado en la liturgia... Celebrar el Bautismo de Jesús debe llevarnos a pensar y a revivir nuestro propio bautismo...


(Fuente del claustro principal del Monasterio de Santes Creus)

Es el broche final del tiempo navideño, pues, como relatan los evangelios, el bautismo de Jesús es su gran manifestación (epifanía) ya que es proclamado por Dios como su Hijo amado y preferido; por eso, lo que pretende la fiesta de hoy es hacernos sentir y experimentar que Jesús es el Hijo de Dios. Esa es precisamente la pretensión de san Marcos que inicia así su evangelio: Comienzo de la Buena Noticia de Jesucristo, Hijo de Dios.

Tras su bautismo, Jesús inicia la misión para la que el Padre le había elegido. De esta misión iremos haciendo memoria a lo largo de los 34 domingos del Tiempo Ordinario. San Pedro, en el libro de los Hechos de los Apóstoles (2ª lectura) hace una síntesis insuperable de la vida de Jesús: Conocéis lo que pasó en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa comenzó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.

Así fue la vida y actividad de Jesús: hacer el bien y curar a los oprimidos por el mal, por cualquier tipo de mal: físico, psíquico o espiritual. Jesús no era indiferente a las situaciones de sufrimiento y de injustica; al contrario, se desvivió por remediar el dolor de las personas y del pueblo. Basta con abrir los evangelios para palparlo.

Celebrar el Bautismo de Jesús debe llevarnos a pensar y a revivir nuestro propio bautismo que tiene un gran paralelismo con el de Jesús. Se podría decir que en el bautismo cristiano se repite la escena del bautismo de Jesús.

Jesús, narra Marcos, es declarado por el Padre en el Jordán “mi Hijo amado, mi predilecto”. También nosotros, al recibir las aguas bautismales, somos declarados hijos de Dios: Considerad el amor tan grande que nos ha demostrado el Padre: hasta el punto de llamarnos hijos de Dios; y en verdad lo somos (1J n 3, 1).

¿Vivimos con gozo esta insospechable realidad de que somos hijos de Dios?

Jesús de Nazaret, dice el libro de los Hechos, fue ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo. Nosotros también, en el bautismo y en la confirmación, somos elegidos y ungidos con el don del Espíritu Santo para continuar la tarea de Jesús. La actitud de Jesús debe ser el espejo en el que deben mirarse la Iglesia, la parroquia y cada uno de nosotros para vivir como Él vivió: pasar haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal.

¿Nos miramos en el espejo de la actitud de Jesús?

 
Comentarios
 
Déjanos tu opinión:

Nombre:
   

Dirección de E-mail:
   

Comentario:

 
 


Reload Image

Código:

 
   
 
Compartir

  • Print this article!
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis
  • Netvibes
  • MySpace
  • LinkedIn
  • Turn this article into a PDF!
  • E-mail this story to a friend!