Noticias

Comentario al Evangelio dominical



28 de Septiembre de 2014
Redacción
(0) Comentarios

Comentario de Osvaldo Aparicio ss.cc., párroco de los SS.CC. de Madrid.


"Me gusta Cristo. No me gustan los cristianos" (Gandhi)

La parábola de hoy no precisa mucho comentario. Es sencilla y directa. Tiene unos destinatarios muy concretos y en unas breves pinceladas refleja su modo de ser. En tiempos de Jesús iba dirigida, sobre todo, a escribas y fariseos, a sacerdotes y maestros de la ley. No en vano Jesús, refiriéndose a ellos, decía: “Haced lo que ellos dicen; pero no lo que ellos hacen”. De ahí que en nuestro lenguaje normal “fariseo” sea sinónimo de persona llena de doblez, que, so capa de virtud, oculta una vida inconsecuente y falsa.

La parábola narra que el primero de los hijos dice no a su padre que le pide ir a trabajar a su viña; pero que después, recapacitando y arrepintiéndose del desplante dado a su padre, va a la viña. El segundo, en cambio, finge de palabra complacer a su padre, pero no hace lo que le pide.

El mismo Jesús saca la consecuencia de su parábola: son los marginados de la sociedad y de la ley los que están acogiendo el anuncio del reino de Dios y van recorriendo su camino muy por delante de los aparentemente fieles cumplidores de los preceptos de la ley.

Con frecuencia pienso –y a todos nos vendría bien hacerlo- en estas palabras de Gandhi: Me gusta Cristo. No me gustan los cristianos. Los cristianos son muy diferentes a Cristo. Yo sería cristiano si no fuera por los cristianos.

El pensamiento de Gandhi está claro y es una invitación directa a que reflexionemos sobre la parábola de los dos hijos y saquemos las consecuencias.

Gandhi admira a Cristo porque su vida es diáfana y transparente, sin doblez alguna y de una coherencia absoluta. Él hace lo que dice. No hay desconexión entre sus palabras y sus obras. Si Jesús predica la no-violencia y el perdón, Él siempre vencerá el mal con el bien y morirá incluso perdonando a quienes le ajustician. Si Jesús predica el amor y la justicia, Él sabe amar hasta el extremo, siempre se pondrá del lado del débil, del pobre y del que sufre injusticia; vivirá con ellos y como ellos, hasta exponer la vida por defenderlos.

A Gandhi no le gustan los cristianos sencillamente porque somos muy diferentes a nuestro Maestro. Nos proclamamos sus seguidores y le decimos que “sí”; pero, después, no vivimos el evangelio. Somos inconsecuentes. No actuamos en conformidad con lo que creemos. Desconectamos la fe y las obras.

Esta sencilla y elocuente parábola nos invita a preguntarnos: ¿Hay doblez en nuestras vidas? ¿Actuamos al igual que el hijo que dijo sí y resultó que no? ¿Nos esforzamos por vivir el evangelio de Jesús?

 
Comentarios
 
Déjanos tu opinión:

Nombre:
   

Dirección de E-mail:
   

Comentario:

 
 


Reload Image

Código:

 
   
 
Compartir

  • Print this article!
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis
  • Netvibes
  • MySpace
  • LinkedIn
  • Turn this article into a PDF!
  • E-mail this story to a friend!