Noticias

Árbol de Vida



14 de Septiembre de 2014
Redacción
(0) Comentarios

Comentario a la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, a cargo de Miguel Díaz Sada.


El Crucificado es el Resucitado. El que muere por fidelidad y por amor resucita. El que vive y muere con la esperanza puesta en el Dios de la Vida no termina en el sepulcro. Dios le resucita.

De niños, los ya mayores o muy mayores, estudiamos el catecismo de Astete-Ripalda, con preguntas y respuestas. “¿Cuál es la señal del cristiano? , preguntaba, y respondíamos todos al unísono: “La Santa Cruz”.

No decíamos la cruz, el sufrimiento, el dolor, a secas, sino la santa cruz: la cruz de Jesús, la cruz del inocente que prefiere la cruz por fidelidad a la vocación y misión que Dios le había confiado. Esta Cruz, expresión de amor, es digna de ser exaltada.

Como santa fue la cruz de Damián en forma de lepra contraída por hacerse “leproso con los leprosos”. Santa fue la cruz de Mónica, madre de Agustín, y la de tantos padres y madres que con paciencia infinita acompañan el camino -a veces tortuoso y difícil- de sus hijos.

Santa fue la cruz de Oscar Romero, cruz que le llegaba en forma de bala, cuando celebraba la eucaristía, “memorial de Jesús”: murió por amor a los excluidos de la tierra y odiado y acribillado por los poderosos.

Estas cruces y tantas otras cruces que a todos nos salen al encuentro de una u otra forma queremos que sean santas, fuente de vida y de salvación para los demás. Sí, son cruces santas por lo mucho que conllevan de amor, de entrega y de servicio incondicional.

Los grandes discípulos de Jesús, y no solo de tiempos pasados, nos enseñan a tomar la cruz de cada día para aligerar las cruces de los demás. La verdadera y santa cruz del discípulo de Jesús es la cruz del Cireneo: ayudó y sigue ayudando a tantos crucificados de la tierra para que no sucumban bajo su peso. Estas cruces, como la Cruz de Jesús, son dignas de ser cantadas, admiradas y exaltadas.

Miremos con fe a Jesús en la Cruz. No es el crucificado derrotado y muerto, sino el Vencedor y Resucitado en su trono de gloria: la Cruz. Muere dando Vida y entregando el Espíritu. Del El nos viene el Espíritu, la Inspiración y la Vida.

 
Comentarios
 
Déjanos tu opinión:

Nombre:
   

Dirección de E-mail:
   

Comentario:

 
 


Reload Image

Código:

 
   
 
Compartir

  • Print this article!
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis
  • Netvibes
  • MySpace
  • LinkedIn
  • Turn this article into a PDF!
  • E-mail this story to a friend!