Noticias

En la solemnidad de la Asunción



15 de Agosto de 2014

(0) Comentarios

En la solemnidad de la Asunción de María, os proponemos esta columna de Miguel Díaz, en la revista 21 de este mes de agosto.


La revolución de la ternura

Estando de vacaciones escuché a un compañero un comentario acerca de algo que todos constatamos y no sabemos cómo enfrentar: a nuestras celebraciones cada vez acuden menos cristianos y son generalmente mayores. Las estadísticas son tozudas. El esfuerzo de adaptación y renovación en la preparación de los sacramentos de la iniciación cristiana –bautismo, eucaristía y confirmación– no está dando los resultados esperados. ¿Habrá que dar por terminado un ciclo en la historia de la Iglesia?

Leo una y otra vez con mucho gusto la exhortación del papa Francisco “La alegría del Evangelio”. Nos invita a recuperar la frescura original del Evangelio para que broten “nuevos caminos, métodos creativos, signos más elocuentes, y palabras de renovado significado para el mundo actual”. Incluso nos habla de cambio de “costumbres, estilos y hasta de horarios”. Puede resultar difícil, pero la invitación del papa nos impulsa a buscar en el Evangelio el germen de un futuro nuevo para la Iglesia.

Esta columna se titula “Todo corazón”. Pues bien, dice Francisco: “María es la que sabe transformar una cueva de animales en la casa de Jesús, con unos pobres pañales y una montaña de ternura”. La ternura, motor de renovación y de transformación de la Iglesia en la “casa de Jesús”. Una casa humilde y escasa de recursos. Cuando los cristianos nos veamos reflejados en María, con un corazón tierno y compasivo, iremos configurando el rostro nuevo de la Iglesia que deseamos. Las celebraciones, las catequesis serán expresión y alimento de la ternura del corazón de los cristianos.

¿Puede una organización de este mundo, como la Iglesia, apoyarse en la ternura? La figura de Jesús, buen samaritano, se levanta invitándonos a tocar las llagas y los rostros sufrientes de quienes están tirados al borde del camino. La ternura de los cristianos, unida a la de María, puede transformar la Iglesia en la nueva casa de Jesús para nuestro mundo. ¡No temamos la fuerza revolucionaria de la ternura!

 
Comentarios
 
Déjanos tu opinión:

Nombre:
   

Dirección de E-mail:
   

Comentario:

 
 


Reload Image

Código:

 
   
 
Compartir

  • Print this article!
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis
  • Netvibes
  • MySpace
  • LinkedIn
  • Turn this article into a PDF!
  • E-mail this story to a friend!