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Pídeme lo que quieras



27 de Julio de 2014
Redacción
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Comentario a los textos de la liturgia dominical, de la mano de Miguel Díaz Sada ss.cc., desde Salamanca.


“Pídeme lo que quieras”, le dice el Señor al Salomón. Y Salomón le responde: dame un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien. La respuesta es del agrado del Señor.

También a nosotros nos pregunta hoy el Señor: “Pídeme lo que quieras”. ¿Cuál es nuestra respuesta? ¿Qué le pedimos al Señor en la oración? Salud para nosotros y para nuestros amigos y familiares, trabajo, éxito en los estudios para nuestros hijos… Todo esto está bien, nos podría responder el Señor. Pero ¿qué es lo que más deseas y anhelas en tu vida? Las parábolas hoy proclamadas pueden orientar nuestra respuesta al Señor.

Jesús nos habla del “tesoro del Reino”. Por ese tesoro, uno es capaz de vender todo y de dejar todo en la vida. Y además “con alegría”. ¿Cuál es ese tesoro que colma todas las aspiraciones del corazón humano y que es fuente de tanta alegría? El tesoro es Jesús: su persona, su vida, su evangelio, su corazón, su compasión, su proyecto del Reino, su confianza filial e ilimitada en el Padre.

El que ha encontrado a Jesús ha encontrado un tesoro. Y “lleno de alegría”, pone todo a su disposición. La salud: no le importa arriesgarse por hacer el bien y dar vida a moribundos o leprosos, como Teresa de Calcuta o Damián de Molokai; ¡qué alegría se refleja en tantos voluntarios jóvenes y no tan jóvenes que dar gratuitamente parte de su tiempo en hospitales, residencias de mayores o enfermos! Miles y miles y miles de misioneros dejan familia y seguridad para acompañar a pueblos que viven en la miseria. Todos ellos han encontrado el tesoro.

“Pídeme lo que quieras”. Podemos responder: “te pido encontrar en ti la fuente de la verdadera alegría”; “te pido que me des fuerza para ser buen samaritano y amigo de todos los que necesiten de mí”.

Poner la vida entera al servicio del Reino, como Jesús, es lo más grande y maravilloso de la vida. Por Jesús y por prolongar su misión en la tierra, vale la pena arriesgarlo todo.

“Señor, que encuentre en Ti el tesoro de mi vida”

 
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