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Campo de Trabajo Misiones 2014



24 de Julio de 2014
Paco Bernal Muñoz
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Desde el 21 de Julio del presente verano, unos 40 voluntarios, en turnos de un máximo de 10 cada día, estamos realizando una experiencia de ayuda a las misiones de los SS.CC. Realizamos la actividad en un almacén en San Fernando que gentilmente nos cede el Ministerio de Defensa, en donde almacenamos material de todo tipo. Nuestra labor es sencilla, sin grandes pretensiones: ordenar dicho material y preparar el almacén para el próximo envío a las misiones.


Sin grandes pretensiones, sin demasiadas expectativas, desde lo pequeño. Cuando escribo esta crónica, que Fernando Cordero ss.cc. me ha terminado arrancando del alma y del ánimo con su insistencia, ya llevamos tres días de campo de trabajo, unas 80 cajas ordenadas, media pared para preparar el próximo envío despejada… varios ratitos de conversaciones animadas. Descubre uno con la sorpresa que solo Dios sabe cocinar que, entre caja y caja, carpeta y carpeta, se van sucediendo en estos tres días las mismas preguntas de los voluntarios, las mismas inquietudes; aprovecho la puerta que el mismo Señor me abre y les cuento, les relato, les hablo. Germán y sus labores, interminables para contar, en Mozambique; o Joaquín, al que muchos conocieron en una convivencia en la casa de Jerez y sus aventuras con las serpientes. Las mismas preguntas: ¿Qué he de hacer para ir allí, Paco? ¿En qué podría ayudar si voy? Las mismas preguntas en tres días, y de distintos jóvenes; el dulce “veneno” de África que ya camina por mis propias venas. Me identifico en sus ganas…

Es curioso. Tres días y ningún reproche que sí llegó de algún adulto mientras preparaba el campo de trabajo: “está muy bien eso de África, pero ¿no hay nadie aquí en España también necesitado?”. Les comprendo, les entiendo. Les hablo de la pobreza de mi barrio en Gallineras y de la pobreza en Mozambique. Y uno solo acierta a contarle lo que de labios de Alberto Para ss.cc. escuché un día: llegar a Europa supone multiplicar por dos la esperanza de vida de una persona. A todos nos es fácil ponernos en la piel de cualquier mujer embarazada que sabe y conoce que llegar a Europa supone regalarle a u hijo, aún por nacer, 35 o 40 años de vida. Esa es la fuerza de la pobreza en África.

Bueno aquí concluyo la crónica. Ya contaremos dentro de 3 semanas cómo nos ha ido. Por cierto, gracias a Adolfo Sastre ss.cc. por su confianza, su apoyo, por escucharme cuando le propuse irme a Mozambique y por tantas cosas. Y gracias a todo el equipo de voluntarios adultos que durante el curso ordinario vamos al almacén. No me puedo olvidar de ellos porque han sido mis maestros. Este verano no ha podido ser lo de irse a África, seguro que será posible otro verano, ¿verdad, Manoli? Dios siempre hace nuevas todas las cosas.

     
 
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