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Despedida del P. Samuel Uriel ss.cc.



19 de Febrero de 2014
Redacción
(3) Comentarios

El pasado sábado, 15 de febrero, despedimos con la celebración de la eucaristía a nuestro hermano Samuel Uriel ss.cc. Una celebración presidida por Enrique Losada ss.cc., Superior Provincial, con el que concelebraron 22 sacerdotes. Además de los sobrinos de Samuel, estuvieron presentes hermanos y hermanas de los SS.CC., profesores y personal del Colegio SS.CC. de Martín de los Heros, y un nutrido grupo de antiguos alumnos de nuestro hermano. Conrado Monreal ss.cc. esbozó la biografía de Samuel al principio de la eucaristía, que ofrecemos ahora más abajo.


Hermanos de los SS.CC. oran ante las cenizas del P. Samuel en El Escorial

SAMUEL HA MUERTO

Samuel, la etapa final de tu historia la has vivido aquí, en esta casa del Escorial. Aquí has aprendido y la has hecho gozosa, la última y más preciada lección de Dios. Aquí, como final de tu vida has experimentado que Dios te ha querido y que te ha acompañado hasta la meta, haciéndote ver la otra orilla del río con la esperanza de una llegada segura. Aquí, en esta comunidad ha ido madurando tu amabilidad en la aceptación de la enfermedad, no tan fácil de abrazar con ojos sonrientes. Cuando crece la limpieza de corazón aparece el amanecer para entender a Dios.

Los últimos años de Martín de los Heros los viviste en un cierto desierto, la enfermedad comienza horadando el pozo de la alegría. La sabiduría está en descubrir pronto el oasis de la sonrisa que brota de la caricia de Dios y tú, Samuel, has vivido el oasis de la amabilidad al final de tu jornada. Que no es poco.

La última imagen que tengo de ti es verte sentado en tu silla de ruedas y sonriendo cuando se te preguntaba cómo estás. Siempre tenía la pierna la culpa. Pero la imagen que resume tu vida, es verte de pie, en el patio de Martín de los Heros, rodeado de niños. El patio fue el terreno donde brotó la fuente de tu misión. No digo que la capilla y la homilía de los domingos no tuvieran su picacho nevado, digo que tu presencia en el patio, durante más de cincuenta años fue tu carisma. Eras bueno y tu palabra, a la fuerza, eran palabras de bondad y de acogida.

Naciste en Buberos, pueblo pequeño de Soria, nos juntamos en Miranda, aquellos años de hambre, allí estudiamos y jugamos al fútbol que para muchos fue rodrigón de permanencia. Nos rebozó de espiritualidad e ilusión el noviciado, el escolasticado y la suelta al mundo fue cuando todavía nuestra juventud tenía zapatos nuevos. Pasaste por algunas casas pero como pájaro de vuelo rápido. El desembarco, donde el ancla sujetó el barco hasta el final, fue en el Colegio de Martín de los Heros.

Fuiste sencillo en tu vivencia de vida, tanto en lo intelectual como religiosa, no deslumbraste por tu personalidad pero sembraste acogida y presencia de Dios con tu postura de estar constante en el patio del colegio. Se diría que habías puesto tu cabaña allí donde los niños expresaban su alegría. Fuiste querido y más tarde punto de referencia para muchos antiguos alumnos. Los veranos cambiabas el campo de tiro, había que apuntar bien a La Ramallosa y montar allí, tantos años, el campamento donde los niños encontraban los valores que lleva la convivencia.

Fue tu vida sin grandes altibajos, porque tu modo de ser no pedía más o porque leíste en la voluntad de Dios que él te quería en esa misión sencilla. Nunca sabremos con certeza si la torrentera de agua hace más bien que el pequeño riachuelo callado, y sin algarabía que hace crecer los chopos en la linde de la orilla dando sombra, en el estío, a las ovejas que pastan en la pradera.

“Gracias, Padre, porque estas cosas, las de tu reino, se las has revelado a la gente sencilla”. Ojala seas tu, Samuel, de uno de ellos, yo creo que sí, aunque un pequeño tiempo tus pies anduvieron por el barbecho, ahora en el regazo de Dios, toda andadura es tierra llana y además cogido de la mano de buen Dios.

Otro hermano más y compañero desde la infancia, ha llegado a la meta no sé si como campeón, lo que sí sé es que ha llegado a la meta donde le esperaba Dios. Todo hermano es un don de Dios, (Regla de vida) y tú, Samuel, casi llenas ese don, que no es poco. Amén.

 
Comentarios
 
1  |  santiago carretero  | 20-04-2016

el Padre Samuel como el Padre Belza, son dos grandes instituciones de los Sagrados Corazones, todos les recordamos con cariño, este homenaje es justo

 
2  |  José Luis Bernabéu  | 01-03-2014

Padre Samuel Sami Maxi Cuánta gente hemos tenido la suerte de conocerte, cuánto cariño has repartido. Hoy hemos dejado de ser niños, Padre Samuel. La tristeza que dejas aquí se torna en alegría en el cielo, donde te esperaban con impaciencia, sobre todos los últimos meses en los que, aunque no se te notaba, sufrías. La última vez que te ví me diste las gracias por haber estado un rato contigo. Yo te las doy por haber estado siempre conmigo, con nosotros.

 
3  |  Luis Mariano García López  | 19-02-2014

Soy un antiguo alumno de los Sagrados Corazones. El P. Samuel forma parte de mis mejores recuerdos de la adolescencia. Todos éramos su "favorito". Nunca olvidare su sonrisa, su cariño, su ejemplo, su bondad. Siento con toda el alma su muerte y siento haberme enterado hace unos minutos y no haber podido estar en su despedida. El artículo es precioso y eso que era tan difícil recordarle como se merecía. Gracias al autor, pero sobre todo gracias a ti, P. Samuel, gracias por todo el cariño que nos diste, y si, yo fui tu "favorito", como todos. Que Dios te tenga en su gloria, te lo mereces más que nadie.

 
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