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Crónica de la profesión perpetua de Olga



04 de Febrero de 2014
Jorge Gª Fernández de Arellano ss.cc.
(1) Comentarios

El sábado 1 de febrero, tuve la grandísima suerte de asistir a la profesión de nuestra hermana Olga Ameko Lumbidi ss.cc., en la capilla de nuestras hermanas de San Lorenzo de El Escorial. Fue una suerte por lo siguiente:


(Fotos de Poldo Antolín ss.cc.)

Según me desperté sentí un dolor de cabeza enorme, como pocas veces había sentido. Cuando acabamos de rezar y mientras preparábamos el desayuno, comenté que quizá no fuera a la profesión, pero justo en ese momento irrumpió Poldo en la conversación diciendo que hoy era un día de fiesta y algunas cosas más que me hicieron pararme a pensar "qué era aquello tan importante que sucedía ese día" (horas más tarde lo comprendí a la perfección). Así que sin más me tomé un ibuprofeno y me preparé para salir.

Y efectivamente, según entramos por la puerta de la casa, era evidente que algo importante iba a pasar. Una gran emoción invadía el ambiente, y entre saludos y conversaciones con cantidad de rostros hermanos y amigos, me iba contagiando de esa emoción: ¡Hoy es un día para celebrar!

La celebración comenzó con un canto llamado "Bandeko o boyakani", en el que se dice "venid hermanos, mostremos al Señor nuestra alegría". Y es imposible expresar por escrito la literalidad con que se vivían esas palabras. A los diez segundos de empezar, estábamos toda la asamblea dando palmas y moviendo los brazos y todo el cuerpo al son de la música. Comprendo que dicho así pueda sonar algo frívolo pero nada más lejos de la realidad; era emocionante dirigirnos a Dios, ya no solo con el canto, sino con todo nuestro cuerpo.

En definitiva, era hacer muy patente que estábamos celebrando.

De fiesta porque Dios está con nosotros presente, y en él somos salvados (en él siempre hay esperanza). De fiesta porque nuestra hermana Olga, que ha experimentado ese amor incondicional de Dios, desea entregarle su vida consagrándose a Él en la Congregación de los Sagrados Corazones. De fiesta porque fue una celebración en más de cuatro idiomas, con hermanos, hermanas y amigos de diferentes lugares, que hacían sentir verdaderamente que estábamos celebrando en familia, con una alegría que traspasa los afectos personales, y que permite sentirse hermano de esta hermana (aún cuando, como era mi caso, no la conocía de antes). Permite ampliar horizontes más allá de provincias, regiones, delegaciones... y relativizar "lo mío" como contrapuesto a lo de otros.

Hubo algunos momentos de la celebración especialmente destacables, como la oración litánica, que se cantó en Lingala, el abrazo de acogida, que lo hicieron hermanos y hermanas que han vivido en algún momento en comunidades de África o las palabras que tanto Enrique en español, como Álvaro en lingala, le dedicaron a Olga en la Homilía.

Como suele decirse, pasamos "de la misa a la mesa", y seguimos celebrando juntos, con una comida buenísima y la compañía de todos. Hubo después un rato de baile (africano) y la entrega de regalos a la recién profesa.

Para terminar traigo las palabras que nos dirigió la propia Olga, muy emocionada al final de la Celebración. En diferentes idiomas expresó su agradecimiento en primer lugar a Dios, que tanto bien le ha hecho; también nos agradeció a todos los hermanos, hermanas y amigos que habíamos asistido allí, por acompañarla en ese día. Y volvía a repetir varias veces lo grande que es Dios y lo inmenso de su amor

Parece que es lo que hay que decir en esos momentos, pero cada palabra que dijo era de corazón; se desprendía de sus palabras un agradecimiento profundo al Dios fiel que le ha llevado de la mano hasta ahí, y desde el que todo lo puede. También se notaba un afecto muy especial a la Congregación que le ha acogido y le ha permitido desplegarse en su vocación como religiosa.

Poco más... Después de todo esto, creo que nadie objetará cuando digo que fue todo un privilegio poder participar de la Profesión de esta hermana. ¡Qué grande es Dios, que nos regala momentos como este y que grande la tecnología que nos permite compartirlos!

     
 
Comentarios
 
1  |  Mª Sagrario Molina  | 04-02-2014

Me gusta y me gusta agradecer tanto bien. Estoy segura que nuestros Fundadores y cuantos nos han precedido en la Congregación, nos han ayudado y bendecido en la acción de gracias. Que seamos hijos de los Sagrados Corazones de verdad.

 
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