Noticias

El niño Jesús



25 de Diciembre de 2013
Redacción
(0) Comentarios

Para la Natividad del Señor, invitamos a nuestros lectores a acercarse al Niño Jesús a través de este artículo de Damiano Tonegutti ss.cc., publicado en la revista 21 de este mes de diciembre. ¡Feliz Navidad!


El niño Jesús

Al acercarse la Navidad, nos surge una pregunta: ¿Es posible vivir hoy esta fiesta cristiana de manera auténtica evitando las trampas del consumismo y de la superficialidad? En “Un cuento de Navidad” de Dickens, el tacaño Scrooge se vuelve generoso después de haber sido visitado por tres espíritus navideños: ¿Podría ocurrir este milagro, hoy?

Si creemos en la doctrina del cardenal francés P. Bérulle, del siglo XVII, el misterio del nacimiento de Jesús resplandece como un sol sobre la Iglesia y el mundo durante el tiempo litúrgico de la Navidad. La antigua verdad de la Encarnación significa que Dios ha asumido en sí todo lo humano para liberarlo y darle plenitud: Dios se ha hecho carne y, concretamente, niño, joven y adulto. Según este iniciador de la Escuela Francesa de espiritualidad, el Verbo se ha hecho niño y permanece niño para siempre: “la infancia del Hijo de Dios es un estado pasajero… pero hay algo de divino en este misterio que permanece en el cielo y que obra un tipo de gracia parecida en las almas que están en la tierra”. Podemos relacionarnos hoy con el niño Jesús como con el Jesús sufriente de la Pasión. No es una piadosa ingenuidad, sino la profunda realidad de un Dios que se manifiesta eternamente en los mínimos detalles de la humanidad del Hijo. Ya un autor judío vio como la Sabiduría creadora se hacía niño mientras el Padre trabajaba: “jugaba con Él en todo instante, jugaba con la esfera de la tierra y eran mis delicias estar con los hijos de los hombres” (Pr 8,30-31).

Podemos recorrer dos itinerarios con esta intuición. En primer lugar, “apropiarnos” de la gracia de la Infancia de Jesús, reflejando su luz en nuestra existencia. Hay algo de cada edad vivida que queda en nuestro ser. Lo sabía bien Jesús que decía: “si no cambiáis y os hacéis como los niños no entraréis en el reino de lo cielos” (Mt 18, 3). Santa Teresa de Lisieux descubrió en estas palabras su camino único y original: “permanecer niño delante de Dios (…) es esperarlo todo del buen Dios, como un niño pequeño lo espera todo de su padre; es no inquietarse por nada, no querer ganar ninguna fortuna”. A los niños les encanta jugar… ¿y a nosotros? El “hombre lúdico” es el perfecto sabio según Aristóteles y Santo Tomás: “la reposada tranquilidad y el alegre juego son imprescindibles en la vida”.

Por otro lado, el Niño nos invita a fijarnos en Él. Contemplándole a Él aprendemos luego a mirar mejor a todos los demás. Los niños piensan de manera diferente, sienten de manera diferente, cuestionan al adulto radicalmente. Para acabar una discusión teológica entre sus discípulos, Jesús “tomó a un niño y lo puso en medio de ellos” (Mc 9,36). ¿Qué pensamos de ellos? ¿Cómo les cuidamos? ¿Cómo les educamos? ¿Cómo atendemos a los niños que sufren? Ellos tienen la fuerza para romper nuestros esquemas y convertirnos, personalmente y como sociedad. Si no, preguntémoslo a San Francisco de Asís, a San Antonio de Padua, a San Cayetano, a San Juan de la Cruz y a Santa Teresa de Ávila, para que nos digan qué supuso para ellos encontrarse con el niño Jesús.

Del mismo modo en que el Maestro puso en medio un muchacho, esta Navidad el Padre coloca en medio de nuestras vidas adultas y serias al Niño, su Hijo. “A los niños les encanta la risa, corretear y gastar bromas. Si para ti la vida es como un cementerio, deja libres a los niños de verla como una pradera” (Janusz Korczak).

Damiano Tonegutti ss.cc.

 
Comentarios
 
Déjanos tu opinión:

Nombre:
   

Dirección de E-mail:
   

Comentario:

 
 


Reload Image

Código:

 
   
 
Compartir

  • Print this article!
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Meneame
  • Technorati
  • TwitThis
  • Netvibes
  • MySpace
  • LinkedIn
  • Turn this article into a PDF!
  • E-mail this story to a friend!